SOBRE LA TIERRA PLANA Y LAS DENUNCIAS FALSAS

El artículo 456 del Código Penal vigente sanciona a quien imputare a alguna persona hechos que de ser ciertos constituirían infracción penal si lo hiciere con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio por la verdad ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación.

En el año 2018, en España, se cometieron 8.499 delitos de Falsedad con juicio, sentencia y condena firme, de los cuales 6.800 fueron cometidos por hombres, lo que supone el 80% de ese tipo de infracción penal, versus los 1.699 delitos de esta naturaleza cometidos por mujeres, un 20% (misma distribución por sexo que en el total de los delitos de cualquier tipo).

Los delitos falsamente denunciados pueden ser muy variados, aunque las amenazas y coacciones sin testigos ni documentos son más habituales, no son infrecuentes muchos otros tipos específicos de acusaciones, como apropiaciones indebidas, hurtos, incendios, daños, envenenamientos, acosos sexuales, sabotajes y últimamente una gran variedad de delitos tecnológicos (fuente: Gallardo Ortíz, perito criminólogo).

En ese mismo año 2018 solo una de todas esas falsas denuncias correspondía a una falsa acusación de haber sufrido violencia machista realizada por una mujer. Lo que supone el 0,011% de todos los delitos de falsedad que recordemos son cometidos mayoritariamente por hombres.

Recordemos también que en 2018 fueron contabilizadas alrededor de 200.000 denuncias por violencia de género.

En definitiva, nos pongamos como nos pongamos, la tierra sigue siendo redonda y los hombres seguimos ganando por contundente goleada a las mujeres en el uso de la mentira, la manipulación y la falsedad acusatoria para obtener beneficios personales.

De hecho, acusar a las mujeres de interponer cientos, miles o millones de denuncias falsas forma parte de esa conducta prevalente masculina consistente en ocultar, manipular y mentir como bellacos.

Es nuestra masculinidad falsaria, nuestra tradicional agenda oculta, no solo la práctica del bulo de nuestros cuñados.

Son #LasCloacasDeLaMasculinidad.

Justo Fernández

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